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ALBERTO GERCHUNOFF (1883-1950)

Nació en Rusia, en un momento tenso por las persecuciones raciales. Llegó con su familia a Argentina, para radicarse definitivamente, en los primeros años de su niñez.

La experiencia recogida en las colonias de inmigrantes de la provincia de Entre Ríos fue volcada con vivacidad y colorido en el primero y más exitoso de sus libros, "Los gauchos judíos", 1910. Ya para entonces el escritor había sobrepasado la etapa de la sabrosa bohemia (aquella que Manuel Gálvez describe en su novella "El mal metafísico"), y al integrarse al cuerpo de redactores de "La Nación", debió canalizar en el ejercicio del periodismo buena parte de su tiempo y de sus energías creadoras. De las obras escritas con posteridad a "Los gauchos judíos" interesan, por sus atisbos critícos más que por sus cualidades de realización, "El hombre que habló en la Sorbona", 1926, y "El hombre importante", 1934. Interesan también algunos de los cuentos contenidos en las colecciones "Cuentos de ayer", 1919, e "Historias y proezas de amor", 1926. Los juicios literarios sobre autores favoritos fueron manejados con discreción por Gerchunoff en los casos de "La jofaina maravillosa", 1922; "Heine, el poeta de nuestra intimidad", 1927, y "Retorno a don Quijote", 1951. El reconocimiento por la tierra de adopción sustenta las paginas de "Entre Ríos, mi país", 1950, y las permanentes reflexiones sobre los problemas nacionales conforman la materia de "Argentina, país de advenimiento", libro de publicación póstuma.

"Diccionario biográfico de la literatura argentina" EUDEBA

La inmigración europea en Argentina.

Antes de que se produjera la Revolución de Mayo(1810) la campaña conservaba su característica ganadera. La prevención contra el extranjero (se consideraban extranjeros los que no procedían de España y las islas Baleares) era parte de la tradición que abarcaba la necesidad de defender el estado social presente. En las "Leyes de Indias" las tierras se hallaban en manos de unos pocos y el trabajo agrícola de los indios apenas les proporcionaba  los productos necesarios  para la subsistencia. Reinaba todavía el espíritu feudal con sus arbitrariedades y abusos.

La doctrina revolucionaria que se impuso con la revolución de Mayo produjo un cambio de perspectiva no sólo en el orden político y económico, sino también en el social. El fin principal de la nueva política era poblar el territorio nacional con inmigrantes europeos mediante la fundación de colonias agrícolas. En efecto el desierto y la falta de habitantes representaban los mayores problemas  que condenaban a la pobreza y al atraso de las naciones suramericanas como Argentina. Facilitar y estimular el ingreso masivo de inmigrantes europeos que se dedicaran al cultivo de las tierras con el fin de poblar los territorios desiertos, desarrollar la agricultura y por consecuencia la industria y el comercio vino a ser uno de los mayores intentos de los gobiernos que se subsiguieron a lo largo del 800. Leyes y decretos sobre la inmigración intentaban reglamentar la colonización de los territorios desiertos  que estaban bajo el dominio del Estado. El problema central era cómo entregar la tierra a los inmigrantes: mantener el dominio sobre las tierras y entregarla al trabajo productivo con enfiteusis o arrendada, venderla o donarla (con el riesgo de favorecer la especulación de los latifundistas). 

El decreto del 4 de septiembre de1812 estableció: Art.I "El gobierno ofrece su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que quieran fijar su domicilio en el territorio del Estado, asegurándoles el pleno goce de todos los derechos del hombre en sociedad.........." Art.II "A los extranjeros que se dediquen al cultivo de los campos se les dará terreno suficiente y se les auxiliará para sus primeros establecimientos rurales.....". 

En 1824 se creó una comisión de inmigración y se estableció un reglamento de inspiración Rivadaviana (el hombre  que había inspirado la ley de 1812)

El reglamento fijaba normas y directivas para promover la inmigración de labradores y artesanos que vinieran de Europa. Se les prometía proporcionarles alojamiento, trabajo y derecho de protección hasta en las causas civiles. Se les garantizaba libertad de creencia religiosa.

En 1853 con las Bases de Alberdi se sancionó un código político que establecía los derechos civiles para todos los habitantes y los deberes del gobierno nacional de fomentar la inmigración europea.

En fin la ley de 1876 bajo la presidencia de Avellaneda fue estudiada para servir definitivamente a la obra de colonización. 

Bajo estas directrices se estipularon contratos con empresas privadas que se empeñaban a reclutar familias europeas, que tuviesen determinadas características y llevarlas a Argentina.

En Inglaterra se creó así una empresa (gracias a los esfuerzos de Barber de Beaumont ) que logró fundar una primera colonia en la provincia de Entre Ríos. Esta primera experiencia no prosperó por inconvenientes relacionados con la situación política de la provincia y por la tradicional repulsa de la población hacia el extranjero. El país estaba todavía inmaduro para afrontar ese tipo de desarrollo social y económico, sobre todo si tenemos en cuenta que la ganadería constituía la rama de la producción que se atendía con preferencia. La presión del pasado influyó durante bastante tiempo antes de dejar paso a una consciencia distinta, en el orden popular de la conveniencia del aporte extranjero en el desarrollo de las actividades de la nación.

En 1853 se fundó en Entre Ríos la colonia agrícola-militar de Las Conchas; en 1855 se establecieron en la colonia San Juan  inmigrantes enviados por Augusto Brougnes, colonia que se disolvió como grupo agricultor organizado después de haber quedado en Montevideo y Entre Ríos 77 colonos de la expedición compuesta por 257 personas.

Otro contrato fue estipulado con Aaron Castellanos por la provincia de Santa Fé para poblar ese territorio de extranjeros procedentes de Europa dispuestos a dedicarse al trabajo agrícola. El contrato preveía una donación de tierra pública a los inmigrantes junto a otras ventajas. Castellanos no obstante los muchos obstáculos que encontró en su camino logró fundar la colonia de Esperanza con doscientas familias. Despues de cuarenta años el país habia madurado una modificación sustancial. Las deficiencias que en la práctica se padecieron para el desarrollo de la colonia de Esperanza fueron producto de la inexperiencia en cuanto a organizar colonias o por falta de recursos económicos. La población en esta época aceptó la llegada de los extranjeros dándose probablemente cuenta de que el país necesitaba fuerzas trabajadoras para el campo.

Trabajadores nativos, entre ellos muchos indios , fueron empleados en 1855 para construir los ranchos esperancinos, y cierta cantidad de ellos permaneció en la colonia conviviendo con los colonos.

A cada familia de la colonia de Esperanza ( puesta a la derecha del Río Salado), se les entregó veinte cuadras cuadradas de terreno que quedaba de su propiedad absoluta a los cinco años. Se añadía en adelanto, remborsable después de esos años, un pequeño rancho, algunas semillas y doce cabezas de ganado. La provincia de Entre Ríos prosperaba con el aporte inmigratorio. Al antecedente de la colonia agrícola militar de Las Conchas-1853- le siguió la fundación de San José. A esas familias de ambulantes sin destino, traídas al país con apariencia de irresponsabilidad por parte de los promotores de su inmigración, las aceptó el general Urquiza que colonizaba en terrenos propios estipulando contratos directamente con los agricultores.

En Entre Ríos en 1879 se habían formado 14 colonias que prosperaban aunque no toda la tierra pública había sido distribuida con equidad.

Alejo Peiret nos muestra un ejemplo de organización de una colonia de Entre Ríos. "Cada aldea tiene su organización. Hay un consejo directivo compuesto de tres individuos nombrados por los jefes de familia. El consejo decide cuales son las tierras que deben ararse, cuales dejarse en barbecho, las compras y arriendo de terrenos........Los ruso- alemanes practican el método cooperativo...aran y siembran en común.....Este espíritu de disciplina y asociación da a los ruso-alemanes una fuerza de producción extraordinaria"

La inmigración explotó alrededor de 1863, sea como inmigración espontánea sea privada. Se ha calculado que entre 1856 y 1914 más de un millón de inmigrantes se habían internado en las regiones agrarias de Argentina. Desde 1870 hasta 1890 un millon y medio de personas entraron en el país. En1913 se alcanzó la cifra de tres millones de inmigrantes.

La inmigración dirigida y promovida por empresas privadas y por el estado mismo dejó el paso en favor de la inmigración espontánea.

Los inmigrantes de las primeras colonias fueron reclutados en su gran mayoría entre gente pobre europea. La situación de los inmigrantes agricultores en 1856-1860 era muy similar a la de cualquier agricultor de hoy; sobre todo la situación del inmigrante espontáneo pobre: peón, arrendatario, o aparcero, y muy difícilmente propretario por falta de dinero. Desgraciadamente el plan de distribución de la tierra muchas veces falló y las colonias, a menudo, no fueron más que latifundios en mano de personas o sociedades comerciales que explotaban a los campesinos. No obstante los esfuerzos agrarios del pueblo las tierras iban a parar a manos de hacendados u hombres de la ciudad porque faltó una democratización del régimen de la tierra y los colonos no lograron comprar la tierra que cultivaban. Algunos empresarios colonizadores imponían a los colonos deberes pecuniarios exagerados. Al fin y al cabo la fórmula mejor siguió siendo la entrega gratuita de tierras desiertas a los inmigrantes espontáneos y a la población nativa.

de "Inmigración y colonización en la Argentina" Gaston Gori (editorial universitaria de Buenos Aires)

  

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